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Cuaresma

Recursos para la Cuaresma

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2022
Para nuestro camino cuaresmal de 2022 nos hará bien reflexionar sobre la exhortación de san Pablo a los gálatas.
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Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2021
Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.
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Esta Cuaresma. ¡Despierta y enciende el mundo!
Campaña de Cuaresma. Durante cada día te compartiremos un dato que busca crear conciencia en la sociedad, acompañado de un propósito para responder a estas necesidades a través de obras de misericordia, oraciones, y otras acciones.
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Miércoles de Ceniza en casa
Recomendaciones para realizar la imposición de ceniza en casa.
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Esta Cuaresma recárgate y reconcíliate
La Cuaresma es un tiempo de meditación y conversión para acompañar a Cristo durante los 40 días que pasó en el desierto, preparándose para su misión y enseñándonos el valor del sacrificio: nos hace más fuertes y nos prepara para [...]
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Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2020
La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. En este se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, [...]
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Cuaresma, tiempo de esperanza
Me encantó el mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma. Todo gira alrededor de la esperanza y de la redención. Porque eso es lo que le pedimos al Señor en este período litúrgico: que nos conceda anhelar la solemnidad de la [...]
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Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2019
«La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19)
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¿Qué es la Cuaresma?

La Cuaresma ha sido, es y será un tiempo favorable para convertirnos y volver a Dios Padre lleno de misericordia, si es que nos hubiéramos alejado de Él, como aquel hijo pródigo (Lucas 15, 11-32) que se fue de la casa del padre y le ofendió con una vida indigna y desenfrenada. Esta conversión se logra mediante una buena confesión de nuestros pecados. Dios siempre tiene las puertas de casa abiertas de par en par, y su corazón se le rompe en pedazos mientras no comparta con nosotros su amor hecho perdón generoso. ¡Ojalá fueran muchos los pecadores que valientemente volvieran a Dios en esta Cuaresma para que una vez más experimentaran el calor y el cariño de su Padre Dios!

Si tenemos la gracia de seguir felices en la casa paterna como hijos y amigos de Dios, la Cuaresma será entonces un tiempo apropiado para purificarnos de nuestras faltas y pecados pasados y presentes que han herido el amor de ese Dios Padre; esta purificación la lograremos mediante unas prácticas recomendadas por nuestra madre Iglesia; así llegaremos preparados y limpios interiormente para vivir espiritualmente la Semana Santa, con todo la profundidad, veneración y respeto que merece. Estas prácticas son el ayuno, la oración y la limosna.

Ayuno

Ayuno no sólo de comida y bebida, que también será agradable a Dios.
Ayuno y abstinencia, sobre todo, de nuestros egoísmos, vanidades, orgullos, odios, perezas, murmuraciones, deseos malos, venganzas, impurezas, iras, envidias, rencores, injusticias, insensibilidad ante las miserias y necesidades del prójimo.

Limosna

No sólo la limosna material. La limosna tiene que ir más allá: prestar ayuda a quien necesita, enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que nos lo pide, compartir alegrías, repartir sonrisa, ofrecer nuestro perdón a quien nos ha ofendido. La limosna es esa disponibilidad a compartir todo, la prontitud a darse a sí mismos. Significa la actitud de apertura y la caridad hacia el otro.

Oración

Sin oración, tanto el ayuno como la limosna no se sostendrían; caerían por su propio peso. En la oración, Dios va cambiando nuestro corazón, lo hace más limpio, más comprensivo, más generoso…en una palabra, va transformando nuestras actitudes negativas y creando en nosotros un corazón nuevo y lleno de caridad. La oración es generadora de amor. La oración me induce a conversión interior.

Miremos mucho a Cristo en esta Cuaresma. Antes de comenzar su misión salvadora se retira al desierto cuarenta días y cuarenta noches. Allí vivió su propia Cuaresma, orando a su Padre, ayunando…y después, salió por nuestro mundo repartiendo su amor, su compasión, su ternura, su perdón. Que Su ejemplo nos estimule y nos lleve a imitarle en esta cuaresma. Consigna: oración, ayuno y limosna.

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